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La serie televisiva es uno de los formatos de éxito
de este medio. Siempre contiene unos elementos fijos, como el
volumen de personajes que completan el reparto y el uso de signos que
caracterizan la serie y a cada personaje, de forma que creen una
identidad propia reconocible entre el público que sigue el
programa. A nivel estratégico, cada canal televisivo genera una
identidad con el tipo de serie estrella de posee en su programación.

Asimismo se hace un uso de decorados permanentes y
no muy variados, lo que permite no invertir grandes presupuestos en la
producción de la serie. Además la realización en estudio ofrece
un total control de efectos, colocación de cámaras e iluminación.
Todas las series se componen de diversos estilos,
combinando la comedia con el drama, por ejemplo, pero es posible hacer
una distinción por tipos. Las comedias se producen desde los años 40 y
su temática central es producir entretenimiento y la risa en el
telespectador.
También existen las telenovelas, de origen latinoamericano y estilo
melodramático y proceden de los años 50. En la década siguiente,
se implantan las series dramáticas de larga duración que exponen
realidades cotidianas. Las denominadas dramedias aparecen en los
noventa y su temática es humorístico-dramática y sus episodios también
son de larga duración.
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